Carta al Corona Virus - Alicia Diago | Coach Personal especialista en Estrés Maternal y Mindfulness
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¿Qué es la libertad?
noviembre 9, 2019

Carta al Corona Virus

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Esta es una carta a la verdadera joya de la corona de nuestra sociedad. Al activo más valioso que poseemos ahora mismo y que amenaza al mundo entero con su potencial.



"Hola CoronaVirus,

Me llamo Alicia y quiero hablar contigo.

¿Podría agradecerte algo en vez de estar SÓLO ENFADADA? No, no he perdido la chaveta (aún). Decido agradecerte la oportunidad que nos estás dando porque sé que la gratitud refuerza nuestro sistema inmunológico y nos da fuerzas para combatirte, estés el tiempo que estés con nosotros. (Que sí, que ya nos han dicho en las noticias que te gusta mucho viajar y que también eres un poco perezoso. Que digo yo que, con tanta vuelta al mundo es normal que te hayas parado aquí a descansar…).

…Pero, ¿sabes qué? Que yo también estoy cansada, pero de oírte. Así que he decidido, a partir de ahora, escucharte y prestar atención al mensaje que nos quieres mandar. Y, creo, por fin, que ya entiendo qué pretendes con todo esto.

Es cierto que nos traes de cabeza, dejándonos consecuencias irreparables. Llevándote a personas por delante a un ritmo frenético. Tú, igual que tus hermanos los virus, tus amigos los cánceres y tu primo el hambre, que mata a miles de personas al día.

Sin embargo, déjame decirte que, a pesar de todo, nos has abierto un mundo de posibilidades y, entre ellas, la posibilidad de ser conscientes. Atento, porque, aunque parezca mentira, te voy a explicar cómo nos estás ayudando:

Nos ayudas a ser conscientes de aquello que somos y de lo que tenemos. Resulta que quedarnos en casa nos brinda la oportunidad de pasar más tiempo con nuestras familias (ya sea física o virtualmente, (¡que nos las sabemos todas!) y con nuestros pensamientos (aunque eso no nos guste tanto). Y esto nos convierte en personas más agradecidas.

Nos ayudas a darnos cuenta. ¿De qué? De lo irresponsables y egoístas que somos. Nos ayudas a hacernos responsables con nosotros mismos y con los demás, aunque no les conozcamos de nada.

Nos ayudas a asumir todas las consecuencias de nuestros actos. Y cuando digo todas, es TODAS. En mayúscula, sí. Porque ha llegado la hora de asumir tanto las malas como las buenas consecuencias. Desgraciadamente la mayoría de las veces sólo nos quedamos con la parte negativa de los acontecimientos. Sin embargo, yo me niego a creer que todo lo que nos estás trayendo son las malas noticias que nos abruman diariamente a través de la televisión.

Nos ayudas a darle sentido a nuestra vida, a replantearnos nuestro día a día. A reconstruir nuestras vidas a pesar de los obstáculos y a valorar (o dejar de darle valor) lo que es realmente esencial. Gracias a ti, nuestra mirada al mundo es más bondadosa, más amorosa, más solidaria.

Nos ayudas a plantearnos si llegar hasta aquí ha merecido la pena. Y aunque a veces entremos en pánico y pensemos que todo lo que hacemos lo hacemos mal; es mentira. Hacemos lo que podemos y ahora más que nunca somos conscientes de ello.

Nos ayudas a hacernos ver que dependemos de algo más grande de lo que nos habíamos imaginado nunca: del amor. Que, aunque hayas hecho que nuestro mundo se tambalee en cuestión de días, nosotros no te lo reprochamos porque hemos entendido que aceptar que has llegado a nuestras vidas es lo más inteligente.

Nos ayudas porque por fin hemos entendido que estar conectados no significa seguirnos en las redes sociales ni hacer que el WhatsApp eche humo con los vídeos de cientos de miles de personas aisladas en casa con ideas increíblemente creativas para matar el aburrimiento. Hemos entendido que estar conectados significa estar unidos, ahora más que nunca. Que nuestros corazones estén unidos.

Nos ayudas a parar. A quitarnos la venda de los ojos y a ver lo perdidos que andábamos absorbidos en nuestra rutina automática. Esa que, después de tantos años, nos había arrojado a un pozo que parecía no tener fondo, popularmente conocido como la zona de confort. Gracias por hacernos tocar el fondo de ese pozo, porque como dicen por ahí "lo bueno de tocar fondo es que solo puedes subir".

Nos ayudas a pensar, aunque a muchos no les guste. A reflexionar obligatoriamente sobre el tiempo. Ese tiempo que nunca habíamos tenido para hacer las cosas que se supone que queríamos hacer. Este tiempo que necesitamos para una de las cosas más básicas: querernos (a nosotros mismos, en primer lugar).

Nos ayudas a no huir de los problemas, al no dejarnos escapatoria. Nos obligas a apreciar el lujo y la abundancia en la que vivimos en la sociedad occidental, y que dábamos por sentado.

Nos ayudas a apartar de un guantazo todos los problemas que nos pensábamos que eran importantes y a mostrarnos que lo verdaderamente importante es, de nuevo, el amor. El amor por las personas que queremos, por desconocidos, por los animales y por la naturaleza. El amor por el contacto físico que no podemos tener. Gracias por recordarnos que "uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde".

Nos ayudas a escuchar. Ya no me acordaba de lo que era salir al balcón y escuchar pajaritos (el susurro de nuestro planeta que nos estaba pidiendo a gritos que le diéramos un respiro). Y, qué curioso, ¿no? Has tenido que aparecer de forma casi invisible para darnos una gran lección: y es que cuanto más gritamos, menos capaces somos de escucharnos ni de que nos escuchen.

Nos ayudas a hacer visible el miedo, que es la antesala del estrés y la ansiedad. Esa enfermedad global que arrastramos desde hace muchos años y de la que muchos eran inconscientes. A afrontar la realidad, sin que tengamos otra opción. Porque cuando no tenemos opción es cuando nos es más fácil elegir. Porque el único poder del que disponemos las personas es el de elegir.

#CoronaVirus, no sé si de todo esto nacerán más niños o habrá más divorcios; lo que si sé es que cuando te vayas nuestra consciencia estará en otro nivel. Nuestra manera de ver y percibir el mundo es distinta desde que apareciste. Y esto es una oportunidad para reorientarnos individual y socialmente.

Atentamente,
Alicia Diago
Coach personal, terapeuta y formadora especializada en Burnout Parental y Mindfulness"



Recordad que hay una fuerza mucho más viral que ningún virus que se llama AMOR y que, hasta que llegó el corona virus a nuestras vidas, el amor era la única fuerza capaz de movilizar al mundo entero y de provocar guerras.

Devolvámosle al amor todo su poder y reestablezcamos el orden mundial y la paz mental.

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